Modelos · 2 de octubre de 2026 · 9 min
Árboles de decisión para una sola tarde
Toda partida con turnos cabe en un árbol. Las ramas son jugadas. Las hojas son finales. Recorrerlo entero es imposible en el go y razonable en un final de tres piezas.
Empezar por el presente y avanzar es lo natural. Empezar por el final y volver es lo que aclara. Si en la última jugada solo existe una captura que gana, esa hoja ilumina el turno anterior: cualquier rama que no llegue ahí vale menos. Esta marcha atrás se llama inducción. En un corto se puede hacer con lápiz.
La llega en cuanto una rama ya es peor que otra calculada. No hace falta nombrar todas las respuestas del rival si la primera ya nos deja perdidos. Ahorrar ese esfuerzo es una forma de respeto hacia el reloj y hacia la mesa.
Un ejemplo mínimo
Supón un juego de con dos turnos. Quien abre elige izquierda o derecha. Quien responde elige alto o bajo. Si escribes los cuatro finales en una servilleta y miras primero la respuesta, verás qué columna sobrevive. Luego eliges la apertura que, contra esa respuesta atenta, deja el mejor de los finales posibles. Eso es el árbol entero de una partida diminuta. El ajedrez repite la figura con millones de hojas.
Cuando entra un dado, algunas ramas llevan una probabilidad. El valor de un nudo pasa a ser un , y la advierte que el promedio puede esconder una hoja muy amarga. Decidir solo con el promedio es legítimo si la partida se repetirá. En una final única, la hoja amarga pesa más de lo que dice la media.
Límite humano
Nadie sostiene un árbol grande en la cabeza durante una sobremesa. La práctica sensata es elegir dos planes rivales y desarrollarlos tres turnos. Si uno domina al otro en todas las respuestas creíbles, la cierra el debate. Si cada uno brilla contra una respuesta distinta, aparece la tentación de una : alternar para no ser leído.
Dibuja solo las ramas que cambiarían tu mano. El resto es ruido con forma de flecha.
Marca los finales como A1, A2 para la apertura A y B1, B2 para la apertura B. Quien responde elegirá el menor para ti dentro de cada apertura, si el juego es de suma cero y juega con atención. Tú eliges después la apertura cuyo “menor” sea más alto. Ese número es el valor de la partida con juego perfecto.
El archivo completo está en las reseñas. Las palabras sueltas, en el glosario.
